





La vida teje caminos inesperados,
y a veces nos lleva por senderos nuevos,
donde los planes que habíamos soñado
se transforman en otros anhelos.
Queríamos celebrar con ustedes
ese día tan especial y esperado,
pero el destino tiene otros planes
y debemos seguir su llamado.
Una ciudad distinta nos espera,
nuevos horizontes por descubrir,
y aunque posponemos la manera,
nuestro amor sigue firme, sin desistir.
No es un adiós a nuestros sueños,
sino un hasta luego a la celebración,
porque el amor verdadero es dueño
de encontrar siempre la ocasión.
Gracias por su comprensión y cariño,
por acompañarnos en este caminar,
cuando el momento sea propicio y digno,
juntos lo podremos celebrar.
Mientras tanto, seguimos adelante,
de la mano, con fe y con amor,
porque lo más importante
no es la fiesta, sino nuestro valor.